lunes, 31 de octubre de 2011

Las reglas del juego para quienes las hacen



Esta mañana los simpatizantes de la causa palestina estaban de enhorabuena y celebración al ver cómo la Unesco aceptaba a Palestina como miembro de pleno derecho. Pequeño paso para la humanidad pero sin duda uno enorme para la gente de este país, que lleva tantos años sufriendo bajo las manos opresoras de Israel y los que permiten que lo siga haciendo. Pero hoy todo esto quedaba suspendido en el espacio, mientras celebraban el ser reconocidos por una organización universal, aprobados con el apoyo de 107 países.
La celebración ha sido truncada por el anuncio mezquino de los Estados Unidos que, como no se le ha hecho caso, ya que ellos votaron en contra, han decidido no contribuir más económicamente con el organismo por la educación y la cultura. Esto se traduce en unos 60 millones de euros al año, lo que hace el 22% del total con el que se nutre la Unesco. A esto pronto le tendremos que sumar el porcentaje que represente la donación israelí, ya que también ellos se están pensando el hacer lo mismo.

Este es el chantaje con el que jugamos a escala internacional. O haces lo que yo te digo o me voy a otra parte. Yo pertenezco a la generación de “o jugamos todos o rompemos el tablero”, pero Estados Unidos ha mostrado hoy el mal perder que gasta. Ha cogido el Scattergories y se ha marchado con él porque no le han aceptado pulpo como animal de compañía, así que habrá que buscarse a otro que nos deje el juego y no sea tan imbécil.

Se me antoja que en España está pasando algo parecido con el Centro Niemeyer, en Avilés. Un centro cultural diseñado por el centenario arquitecto brasileño Óscar Niemeyer, que ha albergado en pocos meses, desde su apertura, a artistas de la talla de Woody Allen (que incluso ha programado la cartelera del cine con el que cuenta el centro), Jessica Lange (que ha expuesto por primera vez en su carrera su trabajo fotográfico) o Kevin Spacey (dirigiendo y actuando en una obra de teatro), entre otros muchos, y que ahora se tiene que cerrar porque Cascos mantiene que ha habido irregularidades económicas, pese a que el centro ha tenido cuatro auditorías externas sin mostrar irregularidades que lleven a esta decisión. Un pueblo que ha experimentado un incremento del turismo, una ganancia cultural enorme y una baraja de posibilidades en la región sin precedentes, se ha echado a la calle varias veces para protestar por el cierre del centro. Pero ya sabemos qué hacen los gobernantes de este país cuando la gente se echa a la calle: nada.

A veces pienso que es una pena que la justicia sea ciega. Habría que quitarle la venda para que vea dónde se esconden los hijos de puta que llevan esquivando su espada durante décadas.

domingo, 30 de octubre de 2011

Una hora de regalo




Yo que creía que por fin nos íbamos a poner a la par con las Canarias y resulta que a ellos también les han retrasado una hora. Vaya putada. Con la ilusión que me hacía. Pero bueno, se me ha pasado pronto el disgusto porque con las noticias como están hoy, he tenido que dejar hueco para nuevos dramas en mi vida. Así que, con los sesenta minutos extra que me han regalado, voy a aprovechar para escribir unas líneas y así desquitarme de lo que me ha entrado al leer las noticias.

En Madrid no se pueden usar plazas públicas para manifestarse. No todas, pero las importantes, caen en el saco de las marcadas por la comunidad, Sol, la primera. Si fuera para celebrar cualquier gilipollez, no habría problema. Pero para ejercer el derecho constitucional de libre asamblea y reunión, no. Esperanza se mejora cada día. Es increíble. Cuando a veces uno cree que ya no se puede ir más en contra del sentido común y la justicia, Esperanza Aguirre, la única esperanza que no es verde, sino que te pone verde al escucharla, se saca un as de debajo de la manga y te muestra lo gran prestidigitadora que es. Así que si los del 15M quieren poner tiendas, que lo hagan en el Retiro o en medio de una rotonda, porque los enclaves que sirvieron de referencia para el movimiento están vetados. “De la noche a la mañana, por el poder que la varita mágica de esta comunidad me otorga y sólo durante el tiempo de la campaña electoral, yo Espe, me declaro coartadora y asoladora de los derechos del pueblo. Muchas gracias. Viva yo y mis grandes ideas, como todas las que han hecho que España lidere el índice de fracaso escolar en Europa”, así lo advertía Bruselas en un informe de principios de este año ya casi extinto. ¿Y eso por qué es? Porque en aquellos tiempos, estrenando el nuevo siglo, el gobierno estaba muy preocupado creando puestos de trabajo en el ladrillo y la mayoría de los chavales dejaron los estudios, para irse a buscar el oro que les ofrecían a pié de obra. Nada nuevo bajo el sol.

Pero hablando de leyes chulas, no podemos dejar atrás la que se pone en rigor mañana mismo y que agilizará los desahucios. Sólo se necesitarán 10 días para dejar el piso vacío si no pagan. ¡Qué buena medida en tiempos de crisis! A echar gente a la calle y a asegurarse de que no se vayan a ningún sitio demasiado vistoso, al menos no en Madrid, a protestar por lo que les está pasando. Antes que había bonanza, si tus inquilinos no podían pagar era porque no querían, ya que los bancos estaban regalando préstamos a intereses atrayentes. Así que se les daban unos cuantos de meses para que reflexionaran. Hoy, que estamos todos caninos, si no puedes pagar te vas a la puta calle, que no está el horno para bollos y así, el que tiene una casa además de la arrendada, ya tiene dos. Los conceptos de la propiedad privada son muy curiosos y si no que se lo digan a los responsables del aeropuerto de Ciudad Real, Don Quijote. Ahí lo tienen, vacío, muerto de risa.

Al final el problema de todo esto se reduce al poder y al dinero: unos pueden tenerlo y otros no. A Rajoy le dice The Washington Post que hay que seguir recortando y él se queda tan contento, mientras que en países como Alemania, que ya vacilaban de ir boyantes, ahora resulta que se han encontrado con 55.000 millones de euros. Imagino la alegría. Yo anoche me encontré cinco euros en el bolsillo de una chaqueta y me arregló el sábado. Me llego a encontrar con 55.000 millones y o me hago un aeropuerto para no usarlo o lo invierto en la policía que va a hacer falta para impedir que la gente no acampe en Sol a partir de la semana que viene, que para eso la res publica es del pueblo.


sábado, 29 de octubre de 2011

Los puteros están de luto en Sevilla



Perdonen por lo de puteros. Me refería a aquéllos señores que requieren servicios erótico-carnales a señoritas varias, a cambio de un dinerito. Pero el pagar se va a acabar. “¡No me jodas!”, dirán algunos pensando que desde hoy va a ser gratis. No, lo siento. Desde ayer, en Sevilla, la cosa se ha puesto muy complicada ya que se ha aprobado una nueva legislación en la que el ofrecerse no es delito, pero sí el aceptar. Es decir, las prostitutas pueden seguir ejerciendo, pero los clientes serán multados (desde 750 hasta 3000 euros) si solicitan, buscan o inquieren en esta milenaria práctica.

La iniciativa, que puede ser más valorada o no, más acertada o no, tiene varios puntos que no son muy sensatos, bajo mi punto de vista. Está muy bien el tratar jurídicamente a la prostituta como víctima, pero no sirve de nada si no se le dan medidas de apoyo social y económico a estas mujeres. Si una mujer se mete a prostituta no es porque le guste tener sexo con un chorro de salidos a horas tempestuosas o en los asientos traseros de algún coche de segunda mano. Y si es por necesidad económica por lo que lo hacen, no creo que cortarles el grifo sea la mejor manera de solucionar el problema, o no si se hace así, sin más. Algunas afectadas ya están preguntando que de dónde van a sacar el dinero, para poder pagar el alquiler, para poder cuidar a sus hijos, para poder comprar comida y llegar a fin de mes. Está muy bonito eliminar la prostitución, pero se tiene que hacer pensando en las consecuencias que eso va a traer, no sólo pensando en lo “limpitos” que van a quedar algunos descampados y calles de la ciudad hispalense.

No sé cómo acabará la historia. No sé si cerrarán desde ahora todas esas casas con luces tricolores de neón, si dejarán de existir los lugares de ambiente lúgubre y olor a desinfectante de algunas carreteras o si se terminará extinguiendo lo de “guapo, ¿te alegro la noche?” Pero lo que sí me aventuro a decir es que, para terminar con la que dicen es la profesión más antigua del mundo, se ha de terminar primero con la situación que empuja a que esta profesión exista. Si no se hace, lo que se conseguirá será que la situación de estas mujeres empeore y que la prostitución se convierta en algo más secreto, más sórdido y menos controlado aún. No sirve de nada que la ley, desde la frialdad de la tinta aplicada a un artículo del código penal, trate de víctima a la mujer. Lo que tiene que hacer el engranaje político de la ciudad de Sevilla es empezar por dejar de prostituirse ellos mismos y buscar soluciones reales a todas esas mujeres, la mayoría inmigrantes ilegales, para que puedan integrarse y llevar una vida digna. El resto, demagogia, buenas palabras y platos vacíos.    

viernes, 28 de octubre de 2011

Malos tiempos para la lírica



Sólo quien ama vuela. Pero, ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar ... Pero, ¿quién ama? Volar ... Pero, ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otro como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir; apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. EL cielo se eleva. El aire mueve.

      
                                    (“Vuela”, Miguel Hernández).


No he querido marcarme una fanfarronada, ni tampoco pretendo escaquearme de mis labores rutinarias. Pero me he medio tropezado con este poema del poeta, buscando más información sobre la noticia de que, 30 años después, el gobierno de un pueblo de Granada, haya decidido no darle el nombre de Miguel Hernández a una calle (aún cuando esto está aprobado desde el 1979). La que fuera alcaldesa hasta hace un par de años, Mercedes Díaz, ha dicho que, como queja, leerá cada día en el pleno, un poema del autor, a lo que me he querido unir, sin más.   

Cerramos la semana lectiva con un dato tan terrorífico como histórico en nuestro país: rozamos los cinco millones de parados, el 21,6% de desempleo. No está mal. El PP dice que hemos tocado fondo. Yo digo que lo tocaremos a partir del 20 de noviembre, cuando sean ellos los elegidos. El tiempo nos dirá dónde colocarnos, nos dará y quitará la razón, pero hoy me retiro con el nostálgico sentimiento de que mi palabra se resiente, como una espada devorada por el uso constante.  
 

jueves, 27 de octubre de 2011

Cuando los molinos se convirtieron en gigantes


“Necesitamos pueblos más quijotescos y menos hamletianos, pueblos que dialoguen, no que monologuen”. Juan Carlos Monedero (Profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Complutense de Madrid).

Decía Isaac Rosa ayer que en las cumbres europeas lo único que se saca en claro es la fecha para la próxima cumbre y que cuanto mayores son los problemas económicos en Europa, menos se enteran los ciudadanos de lo que pasa. No podría estar más de acuerdo. Uno lee las noticias y sólo se encuentra con dividendos, bonus, activos, capital y muchos miles de millones de euros. Por lo visto en España los cinturones vienen con más agujeros, por si no teníamos pocos ya, hechos con la punta del cuchillo de los recortes.

26.161 millones de la moneda europea necesitan los bancos españoles para salir de la deuda. ¡26.161 millones de euros! Yo que me volví loco calculando lo que se podría hacer con lo que el Dioni se llevó en el furgón, eso que sólo eran 500 millones de pesetas. ¡Bah! Calderilla. Con eso los bancos no tienen ni para gasolina. España, que va tan bien que el candidato socialista regala termos, libretas y tazas a sus seguidores, y que el caso Gürtel cada día suena más oscuro, y que Teddy Bautista, el que fuera presidente de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) encima pide dinero, se coloca junto a Grecia en temas de extender la mano. Los griegos van por la segunda ronda, es cierto, pero, aún así, cada día parece que las cosas se ponen más feas y uno ya no está tan seguro de que no engrosemos pronto ese selecto grupo de “rescatados” por la mano generosa de mamá Europa. 

Yo quiero una tierra quijotesca pero no sólo por vivir en una sociedad que dialogue, sino por muchas cosas más. Quijotesca, que, como Don Quijote y Sancho, salga a la calle a darle voz a los indefensos; quijotesca, que no le importe pasar madrugadas al aire libre velando por la libertad que le falta a muchos; quijotesca, que no tenga miedo de enfrentarse a los gigantes, aunque sepa que son de piedra impenetrable con brazos –largos como aspas–, que se mueven con el viento del que sopla; y sobre todo quiero un pueblo quijotesco, que viva enamorado de una dulce idea por la que nunca dejar de batallar.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El que se fue a Sevilla perdió su silla




 ¡Cómo ha cambiado la enseñanza! Es una pena. Yo recuerdo aquellos tiempos en los que los profesores eran felices, daban sólo 20 horas lectivas a la semana, tenían vacaciones, un sueldo sin recortes, alumnos e incluso mesas y sillas en las clases. Ahora ya ni eso. Pero bueno, sólo en Andalucía, que es tierra de catetos y analfabetos. Todos lo sabemos, eso es algo que está muy de moda entre los políticos, especialmente, no sé por qué, entre los nacionalistas y los de derechas. Quizás es porque la izquierda lleva anquilosada en la presidencia de mi Andalucía, desde hace siglos. Y sí, digo “mi” Andalucía, porque es res publica y me pertenece, como a cada uno de los andaluces y de los españoles si me apuras. Pero parece que es fácil indignarse con tan fértil cultura, con los campos repletos de tradición, con el arte de los poros que llaman a millones de turistas cada año, con el sur del sur, que siempre está tan mal visto en nuestro país y en otros, pero al que curiosamente todos vienen en busca de armonía, paz, folclore, fiesta, belleza y mucha, mucha simpatía. Donde los tiempos y pueblos han dejado una huella en el tiempo de sus raíces, donde la media luna dormita en las calles de ciudades que nunca fueron conquistadas, sino labradas con otras lenguas y cinceles. ¡Qué ignorante quien dice que Andalucía es analfabeta! 

Esos políticos que no dejan de tocarnos las pelotas con sus constantes insultos, la mayoría infundados, deberían saber que, en Andalucía, la educación es tan válida como la de Madrid o la de Barcelona, le pese a quien le pese. Que el PP haga campaña y diga que el PSOE no vale para nada, lo entiendo. Que quiera empezar a engendrar dudas sobre el sistema educativo público, para así poder implantar el privado y que se joda quien no pueda permitírselo, lo espero. Pero que lo haga a costa de denigrar a toda una comunidad autónoma, me parece una desfachatez. Y además, como en el reciente caso de la portavoz Ana Mato, lo hacen mintiendo, sin informarse, al tuntún. Resulta que esta mujer vio una foto en un diario malagueño donde una profesora estaba dando clases con los niños sentados en el suelo y, ni corta ni perezosa, sin faltarle tiempo, dijo en una entrevista de radio que en Andalucía los niños "están en el suelo en las escuelas". El colegio de la foto ha tenido que explicar que la clase estaba en una jornada de cuentacuentos. Hay que ser cebollina. Pregunta por lo menos, chochona.  

Pero claro, Ana Mato es del PP y por supuesto esta vez no escucho las voces andaluzas que suelo escuchar en defensa de nuestra cultura. Me da mucha pena. ¿Dónde está ese Arenas siempre dispuesto a saltar a la yugular de quien hable mal a su tierra? ¿Y ese Antonio Burgos, torero desde la barrera, que siempre tiene jerga y pluma para contestar a los que cruzan Despeñaperros con espada? Parece ser que los sentimientos no son compatibles con la cartera, bien sea política, bien sea de cuero. 
Yo, por mi parte, seguiré esperando a que se pase la moda de abusar verbalmente, que de actos llevan haciéndolo desde hace muchos años, unos y otros, de Andalucía, pero sin bajar la guardia, porque siempre es fácil meterse con los bajitos. Que nadie me la toque, que nadie se pase con ella, que yo por mi Andalucía, como Belén Esteban, como Ana, ma-to.

martes, 25 de octubre de 2011

Personaje de la semana: Esteban González Pons, portavoz del PP




Dicen los españoles, según encuestas de última hora, que el 73% de la población, o mejor dicho, de los entrevistados, están de acuerdo con el movimiento y con las reivindicaciones del 15M. Yo soy de letras pero para mí que un 73% es mucho, ¿no? ¿Cómo puede ser entonces que algunos sigan creyendo que representan una minoría de la población? En fin, cosas de la percepción, también se cree la que nunca se pierde, que el verde de las camisetas es un color apagado y casi extinto, pero ya lo ven que aún siguen con el “negocio” en marcha.

La política española se ha convertido en un constante número circense de lanzamiento de cuchillos –la mayoría de las veces con los ojos cerrados–, importando sólo el atacar y ya si eso luego se verá a dónde nos lleva la estrategia. Lo vemos con el caso de la ETA, que aún hay un sector de la población, minoritario espero, que dice que esto es una mamarrachada y un teatro infumable por parte del gobierno y de la banda terrorista. Me pregunto cómo hacer felices a esta gente. Porque si la respuesta es metiendo a todos en la cárcel en tres días, entonces nada, que se rompan todas las negociaciones y seguimos esperando a que el telediario nos diga que han matado a uno u a otro. A veces me parece que hay gente que echa de menos al GAL.

El 15M propone usar el voto nulo como arma popular contra las ofertas que nos dan para las próximas elecciones. Un voto nulo que diga: “he venido a votar, no me he quedado en casa, pero no hay nadie que de verdad represente lo que necesitamos, lo que buscamos, lo que somos”. Porque el PSOE no tiene credibilidad ninguna y el PP lo sabe. Tanto que a algunos se les va la mano con las declaraciones y lanzan un: vamos a crear “tres millones y medio de puestos de trabajo” y se quedan tan frescos. No pestañean. Y algunos se lo creerán incluso, sobre todo si lo dice el portavoz del inminente partido presidencial, que por cierto, es el mismo, el ya famoso Pons, quien ha dicho recientemente que “no hay ningún español tan idiota que quiera continuidad a lo que el PSOE nos ha dado”, es decir, que jugando un poco a matizar lo que este buen hombre ha querido decir, es que si votas al PSOE, si quieres que siga en el gobierno, si les das una segunda oportunidad, eres simplemente un idiota. Lo cual no voy a entrar a discutir.

Puede que hasta Pons, personajazo, tenga razón, si lo piensas desde el punto de vista de: “si quieres insistir en esta política que nos ha dejado donde estamos, no estás bien de la cabeza”. Pero claro, si lo que quieres decir es que eres idiota si no votas a la otra opción mayoritaria, entonces tenemos que aclarar cosas porque, como en el anuncio de la tele, “yo no soy tonto (o idiota en este caso)”, pero oye, tampoco soy gilipollas.

lunes, 24 de octubre de 2011

¡Qué me gusta jugar a los cromos!

 
Todavía recuerdo el subidón que me dio al ver como aquella mañana Pablo Montero puso el cromo de N’Konnor, el portero negro del Español, sobre el cemento del patio. Se hizo el silencio. Todos sabían el valor de ese cromo. Era imposible encontrarlo. Pero Pablo Montero estaba acarajotado y a él lo que le iba era el ir de matón por el colegio. Imagino que jugaba a los cromos por sentirse un niño normal y no un legionario precoz. Mis compañeros de clase me miraron con la cara con la que los jugadores de baloncesto miran al balón en las películas, mientras vuela hacia la canasta, en el último segundo. Si conseguía ganarle el cromo me convertiría en un héroe. Una nueva leyenda. Incluso estuve tentado de mojarme un poco la palma de la mano con saliva, para afianzar la hazaña. Pero no. Tenía que ser juego limpio y tenía que conseguirlo por todos aquellos empollones, gafotillas, eternos portadores del chándal, rechonchos y torpes, en general, a los que Pablo les había humillado recreo, tras recreo. En ese grupo, por cierto, me encontraba yo también.
No había nada de aire. No se escuchaba nada. Ahuequé la mano, para al golpear la imagen del portero camerunés, el efecto le diera la vuelta y pudiera engrosar mi colección, con tan valiosa figura. Busqué por posibles grietas o migas de Bollicao, que pudieran ayudarme a catapultar el cromo, pero no encontré más que la sobriedad grisácea del suelo. No iba a ser fácil. Tommy N’Konnor me miraba con una sonrisa hierática, retándome, como lo hacía Pablo Montero cuando me espetó con su voz ronca: “¡Venga, coño!”
Dejé de pensar. Bajé la mano y golpeé el cromo con firmeza pero no con demasiada fuerza, alejando la mano con un leve efecto de fuera hacia adentro y con los ojos bien abiertos, observando cómo a milímetros de mi piel, casi sintiendo el aliento del cancerbero africano, me seguía el cromo que al instante emprendió su caída libre, reposando finalmente boca abajo, enseñando el cartón con la ficha técnica del jugador impresa en letras negras.
Se levantó un revuelo monumental que me dio una enorme satisfacción, sólo superada por la cara de jota de Pablo Montero, que no tenía ni idea de que había perdido el cromo más importante del momento.
Hoy no juego a los cromos. Eso se lo dejo a los israelíes, que parece les gusta esto de cambiar los de su equipo por los de los demás. Hace unos días veíamos cómo cambiaban un soldado israelí por más de mil presos palestinos, hoy hacen lo mismo con 25 egipcios. Para ellos cada uno de los suyos es un N’Konnor, mientras que el resto de seres humanos parecen no tener más valor que el de las estampas futbolísticas con las que los niños de los 80 nos entreteníamos en el San Viator.
Anoche, mi amigo Juan José y yo nos encontramos con una pareja de Tel Aviv. Estuvimos hablando sobre muchas cosas: sobre las revueltas en su ciudad, sobre las manifestaciones en las nuestras, sobre lo mal que va el mundo y sobre lo fácil que es hablar con una cerveza en la mano. Fue interesante. Enriquecedor, incluso. Pero claro, no podía dejar pasar una oportunidad así y acabé preguntándoles por el conflicto con Palestina. La respuesta del chico fue la siguiente: “Yo no tendría ningún problema en darles las fronteras que piden, pero sé que después van a querer más”. Ella en un momento de la conversación dijo: “Nosotros somos la parte débil del conflicto. Ellos son más y acabarán quedándose con nuestras tierras”. Curioso, la última vez que miré las noticias me encontré con un líder palestino siendo rechazado por la ONU y por un pueblo israelí ocupando más y más hogares del pueblo vecino.
“No seréis los débiles mientras tengáis tanto dinero”, repliqué. Y ellos asintieron probablemente pensando que no entendíamos nada de lo que intentaban explicarnos. Y es cierto, no lo entiendo. No entiendo cómo la memoria es tan débil y cómo se puede golpear la vida de millones de personas con la única intención de darles la vuelta como a los cromos. Pero lo que menos entiendo es que nadie haga nada por evitarlo.

domingo, 23 de octubre de 2011

Por lo menos a algunos les da para pipas


Voy a hacer un poco de trampas dejando aparcados brevemente los temas serios que suenan más a lunes, pero la ocasión la merece. Hoy voy a retomar una noticia que he encontrado en Público y que pertenece a un evento que aconteció hace un par de años. El titular no tiene desperdicio; juzguen ustedes mismos: Una pareja usa una bolsa de pipas como preservativo. Ahí queda que no es nada.

Por lo visto, la fogosidad y el tórrido verano ayudaron a que la pareja, en un momento extremo de pasión desenfrenada –e imagino que por estar en medio del campo–, a falta del tradicional instrumento de látex, decidieron usar una bolsa de pipas (no sabemos si eran Kelia o pipas Facundo) como condón. A ver. Me puedo imaginar que la gente, en un apretón erótico- festivo, pueda darse un buen revolcón en los lugares más insospechados del planeta. Es normal. Especialmente ahora que muchos jóvenes han tenido que volver a casa de sus padres y el sexo en lugares públicos vuelve a ser la única posibilidad. Puedo también imaginarme que, debido a esta situación, uno tenga que ajustarse a los accidentes físicos del lugar donde practicar las artes amatorias y ello implique que se practiquen las posiciones más inverosímiles que se puedan describir. Es normal. Si me apuras mucho puedo incluso comprender que, siguiendo los métodos naturales que nos proponen los que están en contra de toda intervención humana en el acto de procrear, haya quienes mantengan relaciones sin ningún tipo de precaución. Es normal. No sé si aconsejable en muchos casos, pero bueno, ahí esta la opción. Ahora, lo que no logro asimilar, lo que no se me pasa por la cabeza ni llego a imaginar, por más que me considero una persona con una decente aptitud imaginativa, es cómo dos personas, en su pleno juicio, pueden llegar a tener un calentón tan tremendo que lo único que se les ocurre es usar una bolsa de pipas como condón. ¿Cómo se le ocurre a alguien esa idea? ¿Y qué fue antes: la bolsa vacía o las ganas?

Hay dos formas posibles que pueden ser opciones tan irreales como la noticia en sí. En la primera, la pareja estaba comiendo pipas y al tocarse sus dedos en el fondo del paquete vacío, se miraron con ojos dulces, miraron el envoltorio metalizado y él dijo: “cariño, es perfecto para con los bordes cortarte tu preciosa vagina y para darle un rico sabor salado a mi pene, ¿qué te parece?” Y claro, ella sonrió y, con voz cálida, mirada tersa y expresión serena respondió: “me parece una idea excelente, amor mío. Ya sabes que me encanta el contacto de superficies metálicas en mi entrepierna”. 
La segunda, es más sutil. Ambos estaban en los precalentamientos, acariciando cada rincón del otro amante, con la respiración entrecortada y el deseo tatuado en la lengua. El estío los hacía sudar entre abrazos, caricias e impulsos contenidos. Todo era calor, temperatura, grados; dos volcanes hechos de una lava inacabable e imposible de atar. Da igual si estaban en el campo, en una casa, en el coche o en el cine de verano. En ese momento no se pudieron esperar a entrar al servicio del bar de la esquina y sacar preservativos de la máquina, tampoco pudieron ir a la farmacia más cercana y por lo visto no han escuchado hablar del 69. No. Pillaron un paquete de pipas y al tema. A las horas, sí que encontraron tiempo para ir al hospital, porque el paquete no había manera de sacarlo. Las noticias siguen sorprendiendo, se miren como se miren.    

sábado, 22 de octubre de 2011

A la derecha de Dios




Hoy he leído que la Iglesia pide el voto a los que no defiendan ni el aborto, ni los matrimonios homosexuales, ni la eutanasia, ni el nacionalismo. Me parece curioso. La Iglesia nos está diciendo a quién tenemos que votar, no está mal. Se vuelve a poner al lado del PP, nada nuevo, pese a que este partido, cuando estuvieron al frente del gobierno, apoyó una guerra que provocó el atentado de Atocha, con las consecuentes muertes. Y ya sabemos todos cuánto insistió Jesucristo en que hiciéramos la guerra, de ahí que en la comunión se den hostias.

La Iglesia pide que el nuevo gobierno, aún por venir, ha de rectificar y enmendar lo hecho por el que ahora tenemos. Se ve que no les gusta mucho. Eso lo entiendo. Pero no crean que no les gusta o dice algo sobre las familias que pierden sus casas, sus trabajos y su dignidad, en muchos casos. No. La Iglesia se queja de cosas como que las personas del mismo sexo puedan obtener los mismos derechos que los que se unen en un matrimonio tradicional.
Tampoco se queja de cómo los profesores españoles están siendo tratados, teniendo que salir a las calles para protestar por su situación. Pero sí hacen una referencia a la asignatura de Ciudadanía, la cual no les gusta mucho y provocó que los obispos de manifestaran hace unos años. Por eso sí merece la pena salir a la calle. Porque nos han quitado religión del instituto. Pero hoy no creo que se puedan ver tonos púrpura entre las camisetas verdes de los que han reivindicado, una vez más, sus derechos.
También hablan de nacionalismos y de que obedecer la Constitución es una obligación moral. Es decir, que tener una vivienda y un trabajo es una obligación moral que ni unos ni otros cumplen, pero aún así se nos dice que mejor votar a los que no les gustan los gay, que son más de fiar. Ya no se nos pide ser timoratos, sino mojigatos.

La Iglesia ha preferido este año no mantenerse al margen de las elecciones y ha sacado pecho para pedir por el voto de los que defienden sus valores puros y castos. Miles de niños pueden corroborar estos valores. Pero se lo podían haber ahorrado porque los que son de Iglesia, los de la apostólica y romana, –no los de la que predican muchos a base de remangarse la camisa, que de esos también los hay–, no van a votar nunca a la izquierda, porque los besos del mismo sabor dan asco; la muerte ha de ser decidida por Dios, aunque a veces muestre tener mucha mala leche; no se puede ser nacionalista, a pesar de que todos lo somos al decir que lo nuestro es lo mejor y además, no se puede abortar, que a los niños hay que cuidarlos mucho, eso lo saben bien. Una lista que ha de seguirse a rajatabla si se quiere entrar en el Reino de los Cielos. Pero mientras tanto, los que estamos lejos de él, seguiremos padeciendo la tiranía de los que por mucho que sermoneen, sólo quieren estar a la derecha de Dios. 

viernes, 21 de octubre de 2011

Los hombres que no amaban a sus países




Lo primero que pensé ayer cuando leí las noticias, corroboradas esta mañana, fue: 50 años matando a saco, adquiriendo un protagonismo indiscutible, apareciendo en cientos de titulares en todos los diarios habidos y por haber y el día que por fin ETA decide rendirse, anunciar el cese de la violencia, van y matan a Gadafi. Vaya mala suerte, no me jodas, les han jodido la portada del tirón. No es justo. Ya se podían haber esperado un par de días para matar a Gadafi, que en Estados Unidos no están de elecciones. Pero Antonio, si lo de Gadafi no tiene nada que ver con los yanquis, si son los rebeldes los que le han matado, ¿por qué dices eso? Yo tengo una teoría un poco simplona de estas revoluciones y siempre me pregunto no por las razones (que perduran en los años), sino por cuándo ocurren y quién paga las armas de los rebeldes. Ya escribí hace tiempo de los planes que los países del Oeste, capitaneados por los Estados Unidos (sumido en una gran crisis), tienen para Libia y cómo el mercado libre y acuerdos con el petróleo son puntos predominantes en la agenda de “ayuda” al país. Es por eso también, que en esta ocasión sí que hay muchas fotos, imágenes, vídeos y pronto habrá hasta películas, de la muerte del dictador. Se ve que andaban mal de cámaras cuando mataron a Bin Laden. O se ve que somos gilipollas y nos lo creemos todo.

Pero bueno, quitando el mal tino del anuncio de la ETA, las noticias son buenas, ¿no? Se acaba el terrorismo nacional armado, que el otro perdura en bancos y en las Cortes. Se terminan las bombas, los tiros en la nuca, el miedo de los que defienden la verdad y la democracia. Atrás queda el uso político que se ha hecho de esta banda por unos y otros. Ya nada de eso es importante, porque el fin de ETA ha llegado. Es un comunicado “como otros tantos”, dice Rosa Díez. Pues no sé qué decirle, yo es la primera vez que veo algo así. Y es tiempo de ponerse a currar no a quejarse. Hasta Marianico, el corto, se ha mostrado contento, pese a sus secuaces que sólo dicen que es una mierda y una farsa y esto ni es rendirse ni nada. Yo no sé qué quiere la gente, que nunca parece estar satisfecha. ¿Se pensaban que el final de la ETA iba a consistir en una foto con todos los miembros de la organización, uno de tras de otro, en fila india, con grilletes y orejas de burro, de camino a la cárcel donde morirían por sus crímenes? ¿O con las fotos de todos sus dirigentes acribillados y asesinados, como Gadafi? Pues ya ven que no, pero aún así significa que es el final, aunque a los pesimistas les joda y además sin concesiones políticas, para los que querían agarrarse a ello no puedan decir nada. Pero, ¿y las armas? Bueno, vamos a relajarnos, que el IRA tampoco se desarmó en dos horas. Es tiempo de celebración, vamos a relajarnos y a disfrutar, con la cabeza fría, pero sabiendo que estamos más cerca de la meta que nunca y que este proceso nos ahorrará de tener que leer de más muertos a bocajarro.

Eso sí, y las cosas como son, conseguir esta paz a un mes de las elecciones es sospechoso. O bien el PSOE se ha puesto las pilas o la ETA se ha visto lo que le viene encima y ha dicho: “tate, si ya estamos chungos ahora, con los de aquí no se negocia con terroristas, nos acabamos de joder, vamos a empezar a hablar de diálogo y cerremos el chiringuito que con esto no llegamos a nada”. Y es que no han llegado a nada. Han matado a mucha gente y se llevan una mierda. Es hora de unir voces para que las víctimas no queden olvidadas y para que sean las últimas. El resto, vendrá, con paciencia y cariño. Pero vendrá.     

jueves, 20 de octubre de 2011

No podía ser de otro sitio

 

Hace poco me han confirmado que la única opción de trabajo que tenía para quedarme en Berlín se ha ido al garete. Esto me hace suponer que el uno de diciembre dejaré esta ciudad y volveré a reinventarme, como otras tantas veces. Así es la vida del circo, ¿qué se le va a hacer?

Aún así, antes quedan muchas cosas que hacer en este sitio. Y muchas de las que hablar porque este país encierra grandes misterios. Hablando de misterios, he leído una noticia desconcertante, que quisiera compartir. Cuenta cómo una pareja decidió ir a la Polinesia francesa a investigar y a adentrase en los secretos maravillosos de la naturaleza y los parajes silvestres. Todo iba estupendamente hasta que el tipo decidió separarse de su novia e irse a hacer una expedición a las islas Marquesas. El guía con el que fue le invitó a una cacería local de cabras salvajes pero la historia se torció un pelín, porque a lo que en realidad había sido invitado era a una comilona cojonuda, donde el plato fuerte era él. Es decir, que se lo comieron con papas. En el siglo XXI, un turista va a una isla y se lo comen. ¿De dónde era el tío? ¡¡Alemán!! Como no podía ser otra.
Claro, al tiempo apareció el guía y la novia, también alemana, le preguntó por su Hans y el guía le dijo que había tenido una accidente y que necesitaba su ayuda. ¿Qué hizo ella? ¿Llamó a las autoridades pertinentes? ¿A la policía, a los de rescate, al Equipo A? No. Por supuesto que no. Ella, alemana, fue a buscar a su novio, solita con el guía que no conocía de nada y que había vuelto sin su novio. El guía, la miró sin entender cómo la gente podía ser tan tonta, la ató a un árbol y allí le dio lo suyo y lo de su prima. Le pilló que había cenado fuerte y no se la comió, con lo que ella pudo volver y ahora sí, contactar con la policía, que no encontró nada. Luego, al mandar al ejército, fue cuando encontraron dientes y pelo del tipo, que confirmó la historia.

Bien esta historia ocurre por lo que ocurre. A ver. Hay una novela que se llama 'Taipi, un edén caníbal'. En ésta, el autor, Herman Melville, que también escribió 'Moby Dick', describe un paraíso virgen en el que todo aquel que consigue poner un pie, procedente de la civilización, termina en la olla de los aborígenes. La pareja lo lee y se piensa: “¿mira si es verdad?” Y por supuesto esas cosas hay que verlas por uno mismo, no vaya a ser que existan y nos las estemos perdiendo. ¿Por qué piensan así? Porque son turistas alemanes y o te los encuentras que sólo quieren bares alemanes cuando van a Lanzarote o se plantan en el culo del mundo para poder así escribir un blog, una postal o un post-it diciendo que han estado allí.

El artículo termina diciendo que "varios expertos locales han confirmado que el cadáver encontrado ha sido víctima de un ritual caníbal que se creía erradicado en la isla desde el siglo pasado”. Yo me lo creo. Estoy seguro que los autóctonos no tenían intención de comerse al tío ni nada. Lo mismo hasta les cayó bien. Creo  que en realidad lo de la cacería era hasta verdad. Pero cuando lo vieron llegar con las chanclas, los calcetines blancos, la riñonera y el Lonely Planet, se miraron, se descojonaron y dijeron “a este nos lo comemos, por gilipollas”. Y eso hicieron.  
 

miércoles, 19 de octubre de 2011

La vidilla que dan un par de tetas










El otro día, al cumplir las 34 primaveras que llevo vividas, me levanté con la certeza de lo que ya llevaba un tiempo sospechando: estaba hecho un chaval. No es que hubiera echado marcha atrás en el tiempo, con el brazo derecho rodeando el apoya-cabezas del asiento del copiloto, no. Era simplemente que para tener 34 años me encontraba fuerte, vigoroso y con gran agilidad. Me preguntaba si eso era normal, si era uno de esos mecanismos de defensa que usa el hombre cuando ya va acercándose a la llamada “media edad”, para sentirse mejor. Así que me puse a investigar. Busqué en libros de medicina, revistas especializadas y en las cartas de la bruja Lola. No encontré nada, con lo que me dejé de gilipolleces y busqué en Google, que no falla. Efectivamente. Nunca falla. Allí encontré la respuesta a mis preguntas y se reducía todo al siguiente titular:

“Los hombres que miran un par de tetas 10 minutos al día, pueden llegar a vivir hasta 5 años más”

No crean que esto me lo he sacado de las ganas de excusarme. Este titular es el producto de una investigación hecho precisamente aquí, en Alemania, el país de las teutonas.
Por lo que se ve, la prestigiosa gerontóloga Karen Weatherby se llevó seis años haciendo pruebas a los pacientes de varios hospitales de Fráncfort, a los que sometía a un tratamiento diario de Los vigilantes de la playa, ya saben, esa serie de televisión de los 90 en la que sólo se veían tetas en movimiento, balanceándose con las carreras, que generosamente nos ponían en cámara lenta.
400 pacientes fueron seleccionados para estas pruebas. 200 estuvieron viendo tetas, 200 no. Los que sí lo hicieron, “tenían mejor presión arterial y menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares ya que, según explican los cinéticos, la excitación sexual hace que el corazón bombee más y aumenta la circulación de la sangre”.  Ya sabía yo que lo de las tetas y el bombear estaban unidos.

Ni corta ni perezosa, la doctora en cuestión recomienda este saludable ejercicio, especialmente a los mayores de 40 años y lo iguala a nada más y nada menos que 30 minutos de ejercicio en un gimnasio, que no me vayan a comparar, no hay color. Los que tienen suerte y pueden contar con un par de tetas en casa, pues nada, ya saben que tienen asegurada una vida plena y longeva. Yo animo a que las mujeres ayuden a que sus parejas resisten el peso y el paso de los años a base de descuidos, de cambiarse de ropa despreocupadamente, de aprovechar que el agua de la ducha está corriendo para participar también y ahorrar agua. Lo que sea con tal de comprobar que la humanidad perdura.

Al leer este artículo me he sentido feliz porque sé que ya llevo unos años extra de vida ganados. Pero también me ha dado por preguntarme: ¿qué es lo que lleva visto la duquesa de Alba que tiene 91 años largos y sigue tan bien?

   
   

martes, 18 de octubre de 2011

El Personaje de la Semana: la duquesa de Alba


 
 

Pues no me meto con ella. No me da la gana. No tiene el menor sentido. Y no es porque no haya motivos para criticarla, sino porque los elegidos no creo que sean los correctos. La duquesa de Alba, que recoge números títulos inmobiliarios y nobiliarios –más que la reina de Inglaterra–, es uno de los últimos vestigios de esa sociedad que tanto gustaba en los tiempos del tito Francisco. Aún así son muchos los que la quieren en Sevilla, su lugar de residencia, y los que la veneran, como se puede venerar al Po-zí o al rey de España. Yo personalmente no creo que sea justo que una persona posea tantos bienes mientras otros no tengan ni para un rosco de pan que darle a sus hijos, pero eso son cosas mías, que soy medio rojo y loco, dicen algunos.

Pero insisto que no me voy a meter con ella, o al menos no por los mismos motivos por los que los demás lo hacen. Le han puesto una estatua en Sevilla –que manda pelotas– y hoy ha aparecido pintada y con la palabra muerte escrita en ella. Esto sí que hay que criticarlo. A la gente se le va la pinza. ¿Para qué gastar spray en darle pistas al de la guadaña si éste ya la tiene más que fichada? ¡Nació en el 1926! (91 años, para los de la ESO). Al que habría que pedirle cuentas es al responsable de esa estatua y preguntarle con qué dinero se ha pagado. Pero tampoco es como para desearle la muerte a nadie, tampoco hay que ser cafre.
Los alemanes también se están riendo de ella estos días. Han puesto la foto de su boda con Alfonso, el enamorado, y la han usado en una campaña en la que sugieren a los hombres que si están casados con una mujer más vieja que ellos que la dejen en casa y que se vayan a Ibiza, que está barato. Así que mira qué salados son los alemanes cuando quieren. No se les ocurre poner una foto de Merkel en Ibiza diciendo: “ha venido a comprobar el estado de los pepinos españoles”. Para eso son muy suyos.

Y digo yo que la duquesa de Alba tiene derecho a gastar su dinero como quiera y a hacer lo que le dé la gana, que ya es mayorcita. Días antes de la boda me dijeron que el ya su marido estaba ingresado de urgencias. ¿Y eso? Pregunté yo inocentemente. “Por comer una almeja en mal estado”, me contestaron. Pero no me reí. Apreté mucho los dientes y resistí la tentación de aplaudir el chascarrillo sobre una mujer que, si personalmente creo que es muy criticable en muchos aspectos, no lo es por quererse dar un último homenaje antes de irse de este mundo. “Es que no se casan por amor”, dicen algunos. Pues nada, una pareja más a engrosar las estadísticas de los que no lo hacen, ¿y qué? ¿Vas a ir uno por uno analizando todos los matrimonios que no se casan por amor, o los que no están enamorados con el paso de los años? Les hemos dado demasiado poder al Hola y al Sálvame en este país y ya cualquiera se cree con la autoridad de poder decir lo que quiera de quien quiera. Pero vamos, que teniendo el dinero que la duquesa tiene, se lo trae todo al fresco. El día que muera, se podrá leer en su epitafio:

“Aquí yace Cayetana de Alba, la que sólo le faltó la corona para vivir como una reina. Y que me quiten lo bailao”. 
  

lunes, 17 de octubre de 2011

Y que yo me la llevé al río…




                          Manifestación 15.O en Dublín. En el cartel se lee algo que podría traducirse como "Des-jode el mundo"                     

Me da por pensar que, mientras yo andaba cruzando el Arco Español de Galway, indagando entre la húmeda brisa del Oeste, y mientras protagonizaba mi propio periplo por las calles de Dublín, cual Máximo Estrella en la noche madrileña, la madre patria se retorcía entre manifestaciones, terremotos por venir, chilenas, piruetas en el área chica, anuncios electorales y mucha, mucha ETA.
Sentado en el aeropuerto de la capital irlandesa, me da por pensar, en primer lugar, que no sólo he conseguido en mi fin de semana de reflexión que las acciones de la Guinness suban, sino que también he podido encontrar tiempo para formar parte de la manifestación del sábado, la cual me gustó bastante por el buen hacer, la actitud y una participación más que notable. En segundo lugar se me cruza el pensamiento, justo al recibir la noticia de que el vuelo se retrasará una hora más, de que es más que irónico el estar esperando un avión en un sitio que se llama terminal.

Por lo que leo, en España, este fin de semana ha habido un toque de Parque Jurásico. Los dinosaurios políticos han vuelto a hablar y los dos lo han hecho para demostrar una vez más que ninguno hace falta: Felipe González ha retado a Aznar a un debate político, a un cara a cara como los de antes. Me ha sonado a la última de Rocky, en la que el protagonista, retirado, siente la necesidad de un último combate. Aznar, por otro lado, ha hablado para referirse al grupo del 15M como minoritario y antisistema. 80 ciudades españolas, cerca de mil concentraciones mundiales, millones de personas aclamando un cambio y resulta que es una minoría. Pero claro, Aznar es el mismo que cuando el pueblo se echó a la calle para gritarle no a la guerra, también pensó que era una minoría y el mismo que dice que la DGT no es nadie para decirle cuánto tiene que beber él cuando conduce. Es decir, para cojones los míos y los de los demás son demasiado pequeños.
Y luego tenemos la conferencia de Donostia (que ya les vale también el sitio), a la que los del PP ven como algo terrible o como una “pantomima”, según Arenas. Imagino que estarán añorando la presencia de Bush y su “no se negocia con terroristas”, para que acaben con el conflicto. La paz, queremos la paz, dicen todos. Pero unos quieren el diálogo y otros venganza. No es cuestión de borrón y cuenta nuevo, no quiero repetirme, pero ni a tiros ni a grilletes se obtiene la armonía de un país azotado por el terrorismo desde hace interminables décadas.

Ya vuelvo a la tierra teutona y de camino leo que en Bolivia han conseguido un 55% entre abstenciones y votos nulos ante el llamamiento de la oposición como protesta frente el único líder mundial con nombre del primer hombre de la creación: Evo. Un 55% es una cifra que da que pensar y que debiera darnos ideas, hacernos creer que si quisiéramos podríamos conseguirlo el 20N, para decirle a los hijos de los dinosaurios, que no nos representan, que ni escuchan ni hablan como nosotros, como los que han perdido sus trabajos, sus casas, sus esperanzas de un futuro mejor. Rajoy obtendrá la mayoría absoluta según las encuestas. Acaso nos creemos que el PP traerá un mañana próspero, riqueza para todos. Tenemos muy mala memoria si nos lo tragamos. Me recuerda a ese viejo poema que decía:

Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela,
pero resultó ser un tío, que por poco me la cuela. 

  

miércoles, 12 de octubre de 2011

A mis 34


A mis 34, hoy, permitidme que enfunde la pluma de todos los días y que me vista de gala, que la ocasión lo merece. Mientras los ejércitos hacen sus piruetas y manifiestan su ordenado poderío ante la atenta mirada de los españoles, yo voy a desquitarme de estos 34 años recién cumplidos, haciendo un balance muy personal de lo que hasta aquí me ha traído y de lo que me llevo, en este día que bien podría ser el ecuador de una vida o el último suspiro de ella (con estas cosas nunca se sabe y menos en alguien que es de la generación del 77).

Cada día entiendo menos al mundo que me rodea, cada día me confunden más sus barreras, sus fronteras, sus reglas. Ha quedado ya desfasado eso de la doble moral y ahora se lleva lo del trastorno múltiple, dejando obsoleto al trigo y a Rodrigo. Se ha perdido la vergüenza a decir memeces en los medios de comunicación, y de nada importa que se queden registrados y grabados los comentarios barbáricos de unos y otros, de unas y otras. Es por eso que me embarco cada día en la ardua tarea de comprender, de aprender a base de darme cabezazos con las noticias, con los titulares, con lo que algunos llaman realidad, mientras otros lo califican de parcialidad impresa.
Me salgo un poco de la piel de este oso que tantos ratos me ha hecho reflexionar sobre lo que tengo alrededor y sobre lo que se me queda lejos, para tomarme unos días de descanso y celebrar mi cumpleaños como se merece, desde el silencio digital, con la voz destinada al diálogo de los bares irlandeses, diciendo que ya no somos niños, sino jóvenes y que ya ni siquiera eso, dirán unos cuantos. Aprovecho para saludar a aquéllos que se han adjuntado recientemente gracias a La Vanguardia y a los que han seguido atentos a mis conjeturas, acertadas o botarates, descaradas o sumisas, inapropiadas o certeras. No me despido, ni mucho menos, que aún me quedan cosas que decir. Sólo me retiro hasta el lunes que vuelva a Berlín, a la casa de mi oso, de mi frío, de mis nuevos proyectos. Hasta entonces os deseo a todos un fin de semana largo y acogedor. Os deseo un verso extendido en las horas de trabajo y de placer (bienaventurados los que hayan conseguido hacer ambas coincidir) y espero que esta pausa no sirva para una retirada a tiempo sino para volver con la energía del cantante de ópera que en el pre-estreno sólo canta a media voz, para así darlo todo cuando se enfrenta al público de cada día.

A mis 34 aún me gusta encenderle velas a la vida y dejarlas encendidas de noche, para poder ver los ojos de quien beso; a mis 34 me sigo creyendo que creer es lo más hermoso; a mis 34 aún mantengo la esperanza de que celebremos el día de todos el 15 de octubre, no el 12; a mis 34, ya me ven, aún me da por seguir intentándolo.

Termino con el email que mi padre (ahora que a los casi 65 años ha aprendido a mandarlos) me mandó esta mañana (bueno, se lo mandó a mi amigo Ángel, por error); merece la pena:

Tres noches sin dormir escuchando el insoportable sonido del ascensor del hospital Virgen Macarena, hasta que llegó tu tía la monja, aún lejos de cubrirse de hábitos, y me dijo:
–Venga, levántete ya. Por fin tu mujer ha parido. La esaboría ha tenido otro niño, con las ganas que teníamos todos que fuese una niña.
Me levanté de aquel tortuoso sillón y de la incómoda espera, la seguí por el pasillo hasta donde estaba tu madre medio dormida y tú de buen color y muy bonito. Pero ya te noté la cara de carbon, que aún no se te ha borrado. Hace ya 34 años de eso y nos has dado los disgustos normales que dan los hijos, pero también el orgullo y las satisfacciones, que no todos dan.

Felicidades, que pases un día agradable con personas con quienes estés feliz y que te quieran”.